Escuchar al vecindario y leer el lugar con cuidado
Camina a diferentes horas, charla con familias, observa sombras, accesos, ruidos y recorridos escolares. Pregunta qué falta y qué sobra, y registra historias que revelen dolores cotidianos. Con un diagnóstico compartido, cada euro recaudado se siente necesario, urgente y legítimo, elevando la confianza comunitaria desde el primer día.